Un legado que continúa.

En 1925 nació Doña Ana en Rodríguez de Mendoza. Cien años después, en 2025, la familia comenzó un nuevo capítulo en esa misma tierra: un proyecto cafetalero que lleva su memoria en el nombre.

La historia de MIL925

1925 fue el origen de una historia. 2025, su nueva expresión.

El nombre MIL925 es un homenaje a Doña Ana, nacida en 1925 en Rodríguez de Mendoza, Amazonas. No es un código de lujo ni una cifra elegida al azar: es un año, y detrás de ese año hay una persona.

El número une dos momentos. 1925, el comienzo del legado humano y familiar. 2025, cien años después, el comienzo del capítulo agrícola: la familia inicia su proyecto cafetalero en la misma provincia.

El café que lleva este nombre es un homenaje a la elegancia y la vitalidad de Doña Ana.

MIL925 es más que un nombre: es memoria, es propósito y es futuro.

Dos fotografías antiguas en tonos sepia: arriba, un grupo de niñas y niños con algunas personas adultas durante una celebración; abajo, un grupo de personas de pie frente a una casa.

Un siglo de legado

Nuestra historia, hito a hito.

  1. 1925

    Nace Doña Ana en Rodríguez de Mendoza.

  2. Décadas después

    La familia preserva su vínculo con la tierra y sus tradiciones.

  3. 2025

    Inicia una nueva etapa con la chacra cafetalera.

  4. MIL925

    Nace la marca como homenaje a un legado que continúa.

Nuestra filosofía

Principios que guían cada decisión.

Respeto por el origen, búsqueda de la excelencia y un propósito que excede una sola cosecha. Estos principios explican cómo la herencia interviene en las decisiones de MIL925, desde el lote hasta el empaque.

  • Respetar el origen

    Comunicar la procedencia con precisión —provincia, distrito, productor— antes que recurrir a ideas genéricas sobre el café peruano.

  • Buscar la excelencia

    La confianza se construye con evidencia y con decisiones disciplinadas y repetidas, no con afirmaciones exageradas.

  • Honrar la herencia

    La herencia no se guarda tras un vidrio: se convierte en criterio de trabajo, en cuidado por la tierra y en responsabilidad.

  • Crear con permanencia

    Heredar es asumir un encargo: construir algo lo bastante duradero para continuar más allá de una cosecha o una generación.

Miramos al futuro sin olvidar de dónde venimos.

Compartir el café de especialidad de Rodríguez de Mendoza con dedicación y orgullo, y crear reconocimiento para un territorio cuyo café merece conocerse con precisión.

Vista desde arriba de una taza de café con arte latte en forma de corazón, rodeada de granos de café tostado.